Realmente no tenía registro alguno de lo que era ponerse como prioridad ante la vida, y la verdad que está buenísimo.
Siempre pensaba que “darse bola” tenia mucho que ver con rozar la soberbia, pero no, nada que ver… tiene que ver con respetarse y valorarse uno mismo, algo que pregoné mucho y que por fin durante todo este tiempo pude empezar a poner en práctica día a día.
Atrás quedaron: las culpas por decir que no a lo que no quería o simplemente no tenía ganas, el hacerse problema por otra persona o situación, el vivir por y para terceros… de eso por suerte ya no hay más.
Todavía quedan resabios de hacerme drama por cosas que no lo merecen o pensar que por decir lo que siento puedo generar en el otro algún tipo de descontento, pero cuando por fin entienda y procese el hecho de saber hasta donde llego yo y a partir de donde empieza la otra persona… eso también va a ser historia antigua.
Me acuerdo que cuando encaré esta etapa tenia mucho miedo, pero no por el cambio, sino por no poder soportar lo que me iba a doler.
La realidad es que lo que mas dolió fué el punto de partida, y el resto… fueron un sinfín de hermosas sensaciones que incluso hoy, sigo recibiendo de todas las formas y los colores.
En lo laboral, recibo cada vez mas responsabilidades que por suerte vienen de la mano del reconocimiento. Me siento totalmente satisfecha de estar en un lugar donde ven todo lo que puedo dar, y eso está bueno. Siempre dando el 200% y muy a gusto con la gente con la cual laburo, lo cual es bastante valorable.
Los logros en el ámbito laboral son de gran ayuda para el último eslabón de la cadena de mis ‘cosas pendientes’: mi carrera. El estímulo que me dan día a día en mi trabajo hace que por fin y de una buena vez, tenga la certeza y todas las ganas de meterle pata a la carrera y llegar a la tan preciada graduación.
En la parte personal se abren varias áreas, dentro de las cuales sobresalen, la relación conmigo misma, la relación con la familia y la relación con mis amistades o como yo digo “la gente que más quiero”.
En cuanto a como me estoy llevando conmigo últimamente, diria que “bien” y nada más. Hay días que realmente no puedo conmigo y tengo que luchar con la versión anterior y cuesta. Por suerte nunca sale exitosa y gana la nueva, pero a veces realmente es agotante. Me permito muchas cosas, más que antes y me dejé de dar tanto con un caño por cada una de las cosas que hago, lo cual no es poco.
En la relación con mi familia, el volver a casa fue todo un tema y si bien papá y mamá quizás no lo noten, para mi fué una movida importante y el crecimiento de haber vivido sola 1 año y casi 2 meses sirvió y mucho. Por suerte, los roces y choques quedaron en el olvido y podría decirse que siento que me tienen más en cuenta… será que yo también me tengo mas en cuenta??
Y la mejor parte, la relación con la gente que mas quiero. Por suerte, la mayoria de mis “lazos” siguen intactos y nutriéndose día a día. Cuento con gente de calidad “deluxe” en mi vida y sigo sumando personitas de calidad similar. Eso me hace pensar que estoy haciendo las cosas medianamente bien. Dicen que uno recibe de las personas lo que genera en ellas… Cada uno de mis amigos son soles que iluminan mi vida y agradezco haberme cruzado con ellos a pesar de que quizas ellos no sientan lo mismo ^^
Por el resto… Sabina dice en una canción que me gusta muchisimo "Yo no quiero catorces de febrero ni cumpleaños feliz..."
Y coincido plenamente, porque yo la verdad que tampoco quiero eso, no en mi ahora, no en mi hoy.
Me di cuenta que con cada momento que estoy viviendo, siento que lo que yo creía imposible, por fin sucedió y con eso me alcanza.
El destino barajó las cartas para que esta vez fuera diferente, rompiendo con todo lo preestablecido y mucho mas aun con todo lo que yo creía conocer, lo cual hace que todo sea mas que interesante y hace que valore cada momento compartido, cada mirada, cada sensación.
De a ratos se hace cuesta arriba, porque quedan paredes por derribar, preconceptos con los cuales romper, y miedos que vencer, pero vale la pena el desafio y se que todo es una cuestión de tiempo y paciencia.
A veces parece un hermoso sueño, pero por suerte no lo es.
Es mi realidad y la verdad es que hoy mas que nunca tengo la certeza de que me encanta y de querer correr el riesgo de disfrutarla lo más que pueda.
Y todo lo demás… francamente no importa :)